Pacifik Trail k63

Esta 5º edición de la Pacifik Trail, ha sido mucho más que una simple carrera.

Un viaje de 4 días de duración en Colombia, en Cali y en Calima (Valle de Cauca), en el que los he vivido con intensidad.
Cuando me encontraba el miércoles en Barajas para montarme en ese Airbus 787, me notaba ilusionada y muy contenta, con la sensación de que nada podía salir mal.
En el otro lado del charco, sabía que Depa estaría esperándome en el aeropuerto. Efectivamente no falló. Allí me encontré con Depa y conocí a Miguel Orejela (quien hace posible que la Pacifik trail sea todo un éxito) y a Franco Hernan (un gran corredor argentino y mejor persona).
Una vez en el hotel ya me reuní con Jessed Hernández. A día siguiente con Diego Winitzky (gran fotógrafo y “amigo”).
Fueron días de ir y venir, de entrevistas, fotos, risas, momentos agradables, de hablar y de más risas.
El viernes, viaje a Calima, al Valle de Cauca.
Un lugar que me ha enamorado. Colombia en estado puro. Gente magnífica y agradable. Un lugar en el mundo en que merece la pena conocer.
Sábado por la mañana paseo por el pueblo con Jessed y Franco. Un paseo en el que mis ojos no paraban de trabajar. Mi cuello se quería girar 360º. Compritas de fruta, hubo quien se atrevió a cortarse el pelo a cambio de 1´50€ y muchas risas.
El sábado a las 14:30 horas vivimos un TERREMOTO M6.0. Yo me encontraba tumbada en la cama descansando, cuando noté que mi habitación se movía y no paraba de moverse… pero que es esto? un terremoto? ostras!! Es un terremoto! A la calle! Y escuché a Depa gritando “a la calle!”, “es un terremoto!”. En pocos segundo allí estaba en el patio del hotel descalza, al igual que Depa y con la vista borrosa de la tensión. Lo primero que hice fue agarrar del brazo a Depa, buscando esa tranquilidad que un amigo te puede dar.
Todo acabó como una anécdota que nunca se me olvidará.
Domingo 4am, empieza la Pacifik Trail 63K. El evento que ha hecho que yo estuviese en Calima y nada más comenzar, recibo una “zancadilla” y al suelo! La persona que accidentalmente me echó, me levantó en volandas y a seguir corriendo, con una leve molestia en el pectoral izquierdo que se fue agudizando conforme iban pasando los kilómetros y las horas.
Pero yo iba feliz, porque había hecho un viaje muy largo para hacer esa carrera y era el momento.
Fueron 8h45´de carrera que dio para todo, pero que se resumió en mucha lluvia, buena temperatura, buenas sensaciones, un recorrido entretenido, dos perdidas con sus respectivas rabias, cruces de ríos, subidas por el río, subidas muy empinadas, bajadas técnicas, hojas gigantes en el suelo, etc. Pero sobre todo mucho barro, ríos de barro, culazos, revolcones y mucha diversión.
En cuanto crucé la línea de meta Miguel Orejela me colocó esa gran medalla de Finisher, con mi nombre grabado.
Domingo por la tarde, aeropuerto de Cali y de nuevo al Airbus 787.
Sólo tengo una pena, el no poder quedarme unos días más en Calima.
PD: Gracias Karime, por recoger mi premio.
Hasta pronto.
Maite
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